Vender en marketplaces

Estar presente en internet o tener una tienda online hasta hace no mucho era cuestionado por muchas empresas y comercios que no veían una necesidad u oportunidad en ello. Sobre todo hablamos de Pymes o pequeños comercios que no tenían claro que este mundo de las plataformas digitales fuera para ellos. No obstante, parece que se ha ido entendiendo que todo esto suma en la estrategia de venta de las empresas y que aún siendo un negocio de presencia física y de tradición, se conecta con el cliente (que sí está presente en el entorno online) y se abren nuevas oportunidades y mercados. 

Un estudio elaborado por Cepyme eleva al 20% el porcentaje de Pymes que tienen tienda online en España. Además, UBS calcula que para 2025 el comercio electrónico representará un 25 % del total de compras minoristas (en 2019 fue del 15 %).

Ahora bien, ¿por dónde empezar? ¿Cuál es el modelo que mejor se adapta a mi negocio y objetivos? ¿Qué debo tener en cuenta?

Cuando pensamos en vender por internet, la primera opción que nos viene a la mente es hacerlo mediante una tienda online y tener nuestro propio escaparate digital. Otra alternativa que en los últimos años se está generalizando es la de los marketplaces (centro comercial virtual o también llamados mercados electrónicos), grandes plataformas que terceros pueden utilizar para realizar sus ventas. Hoy en día pueden ser un firme aliado para las empresas pero, es necesario conocer las ventajas y desventajas que suponen antes de tomar una decisión. 

Gigantes como Amazon, eBay o Aliexpress son ejemplos y referentes de todo ello: conectan a empresas y negocios con una audiencia de usuarios que difícilmente lograrían alcanzar a través de su web o eCommerce. 

 

Ventajas de vender en un marketplace

  • Menor inversión de lanzamiento: A priori, supone un ahorro en costes frente a montar una tienda online desde cero. Ellos ponen la infraestructura y cobran una cuota mensual y/o comisión por cada venta. Con Amazon te puedes relacionar de dos formas: vendiéndole a Amazon o vendiendo en Amazon (se le paga por estar o porque te consiga ventas).
  • Promoción: No necesitas campañas de marketing adicionales para que Google decida mostrar tu tienda o recibir tráfico en tu web. No obstante, es importante dar a conocer que estas presente y que tu canal de venta es el marketplace.
  • Generación de confianza: Los clientes ya conocen el sitio web donde habitualmente compran y eso les da confianza. 
  • Facilidad de condiciones: Al vender mediante un marketplace puedes beneficiarte de facilidades logísticas, medios de pago, gestión de devoluciones, etc. 
  • Internacionalización: Más audiencia, más personas que conocen tu negocio, más posibilidades de venta en mercados en los que sería casi imposible vender con una tienda online propia. 

Desventajas de vender en un marketplace

  • Su plataforma, sus reglas: En el mundo tradicional, uno elige dónde estar. Pero en este caso, es el marketplace el que, en base a sus reglas (el algoritmo A9 de Amazon), clasifica los productos que muestra a cualquier usuario cuando realiza una búsqueda. Hay que poner en la balanza estas condiciones frente a la red que nos ofrece por estar en su plataforma.
  • Gran competencia: Sin salir del centro comercial el usuario puede ver qué ofrece nuestra competencia. Estamos rodeados de competidores y eso hace que tengamos que estar en constante revisión de precios, etc.
  • Hacer marca: La marca del marketplace se antepone a la tuya y es complicado el branding. 
  • Tú eres tu propia competencia: Si además de vender en un marketplace tienes tu propia tienda online, es importante definir la estrategia de venta de cada una de ellas. Definir si vender solo algunas líneas de producto a través del marketplace o deshacerte de stock, etc.
  • Estar preparado: Analizar si estamos preparados para hacer frente a un mayor número de pedidos y servicio postventa. No organizar y planificar este aspecto puede suponer el descontento de los clientes y dañar la reputación.

El éxito de estas plataformas está ligado al hábito que tenemos las personas a la hora de realizar compras. Necesitamos comparar y ver qué opinan otros usuarios de los productos. Incluso aunque la venta se haga finalmente en un lugar físico, nos hemos acostumbrado a recurrir a internet y los marketplaces se han convertido en  el escaparate para ello. Son un lugar tanto de consulta como de compra.

Si aún tienes dudas de si tu empresa necesita una tienda online o utilizar servicios de terceros para ello o cuál puede ser tu mejor estrategia de ventas en este nuevo mercado digital, nosotros te acompañamos. 

Low touch economy: ¿cómo relacionarnos con nuestros clientes?

Está claro que nadie olvidaremos el 13 de marzo de 2020 cuando anunciaron el confinamiento. Dejamos de lado todo lo que estábamos acostumbrados a hacer y desde entonces nada ha vuelto a ser como antes. En una sociedad marcada por las relaciones, nuestra economía ha dependido fundamentalmente de contactos interpersonales pero, eso ha cambiado y, parece que ha llegado para quedarse, por lo menos a medio plazo. Deberemos por lo tanto, estar preparados. 

La Low Touch Economy, o la economía de Bajo Contacto, es una economía conformada por nuevos hábitos y comportamientos humanos, regulaciones basadas en una interacción de poco contacto cercano, altas medidas sanitarias y restricciones de viaje e higiene. 

Nos encontramos ante una nueva realidad, es preciso entender que el mundo ha cambiado y que estamos en la era del distanciamiento social. ¿Cómo seguimos entonces con nuestros negocios? ¿Cómo relacionarnos con nuestros clientes? ¿Cómo impactar en un mercado tan complejo? 

Tendremos que imaginarnos nuestros negocios y formas de trabajar de manera muy diferente. Ahora más que nunca, será imprescindible conocer a nuestro cliente para detectar oportunidades y definir el camino a seguir. Estar atentos a los nuevos hábitos de comportamiento y necesidades que surjan con ellos será clave.

Se acercan las navidades y ya nadie se imagina las calles repletas de gente, aglomeraciones en tiendas y grandes superficies para las realizar compras,  comidas, cenas de empresa, etc. Este es solo un ejemplo de cómo las personas hemos ido cambiando y las empresas tienen que estar preparadas para dar soluciones a esas nueva realidad y demandas. 

Según la consultora Nielsen, las compras online durante el confinamiento tuvieron un crecimiento del 86 %, llegando al millón de hogares,  mientras que las compras realizadas en el comercio minorista bajaron por encima del 30 % a finales de abril, según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Entendiendo que el consumidor ha cambiado, pongamos algunos ejemplos de qué tendremos que hacer para poder seguir vendiendo. 

  • Parece lógico pensar que las compras online seguirán creciendo. No será suficiente abrir una tienda online o estar presente en Amazon. Tener una presencia activa en las redes sociales será imprescindible, teniendo en cuenta que es la principal identidad digital para la relación con la sociedad hoy en día.
  • Pensar en alternativas que sustituyan las antiguas visitas comerciales al cliente, como por ejemplo, los espacios de exposición digitales que le permitan percibir lo que se le está enseñando (basados en realidad virtual y aumentada). 
  • Ofrecer productos o servicios que se adapten a los nuevos hábitos del consumidor:
    • Reducción de viajes, sobre todo internacionales y aumento del turismo interior. Pensar y habilitar plataformas para ello. 
    • Nuestro hogar se ha reconfigurado, ahora es el nuevo espacio de ocio y entretenimiento. El streaming jugará un papel clave.
    • La telemedicina, el seguimiento online de los pacientes, parece una tendencia creciente. Pensar en soluciones tecnológicas, apps y servicios relacionados.
    • Formación online. Parece claramente una tendencia en aumento sobre todo en algunos perfiles de profesionales. Un dato interesante a tener en cuenta es que el 35% del contenido en Netflix ya se usa en educación.
    • etc. 
  • Estar preparados para analizar e interpretar los datos para ofrecer soluciones personalizadas a nuestros clientes.  
  • Acercarse a tener que firmar algo, podría ser un proceso que también se transforme. Explorar opciones de plataformas para la firma digital e incorporarlas en nuestros procesos. 

Deberemos por lo tanto, estar preparados. ¿Quieres que te acompañemos en definir la experiencia de usuario que mejor se adapte a tus clientes?